Todo lo que merecemos hoy es ser felices, reirnos y disfrutar de esas pequeñas cosas que la vida nos pone por delante. Salir, hablar e ir de fiesta con tus mejores amigos. Reirnos con las toterias de los demás, cabrearnos por ese pequeño fallo del examen que nos hizo suspeder, o incluso saltar de alegria al comprobar que detrás de ese envoltorio de papel de regalo está lo que siempre quisimos tener. Porque al fin de cuentas la vida son dos días, y ya vamos por el segundo.

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