miércoles, 1 de junio de 2011
Cuando el día va mal, sólo nos apetece estar solos y buscamos un lugar tranquilo en el que pensar. Por las noches, cerramos los ojos y nos adentramos en un mundo perfecto, los sueños. Ahí podemos tener todas las cosas que deseemos, es un mini-mundo en el que solo tú mandas, en el que tú tienes el control. Pero luego, cuando nos despertamos, sentimos que nos falta algo; y me doy cuenta de que ya estoy otra vez en el mundo del que quiero escapar. Pero, tengo que luchar y ser fuerte. Siempre habrá otra montaña, siempre voy a querer que se mueva. Lo sé, no va a ser fácil, y a veces voy a tener que perder. Pero no se trata de la rapidez con la que llegar, ni de lo que te espera al otro lado, hay que darle tiempo al tiempo. Sólo se trata del camino que has recorrido por lograr lo que quieres.
Nunca te rindas, sé fuerte. Luego verás el resultado.
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