sábado, 14 de mayo de 2011

Una auténtica princesa.

Erase una vez, una princesa sin su príncipe, una princesa con el pelo largo y castaño, una princesa con pantalones y surferas, una princesa que le gusta el rock, una princesa diferente a las demás, una princesa que no necesita ser rescatada por ningún príncipe con mallot, pelo rubio y ojos azules, una princesa que sonríe cuando ponen su canción favorita en la radio y se pone a bailarla en su palacio de fantasía. Una princesa atípica, una princesa que rompió para siempre con las princesas de pelo largo y vestido rosa. Una princesa que se preocupa por la realidad de la vida, y no por cosas triviales como qué se va a poner hoy. Una autentica princesa en el siglo XXI. Y vivieron felices y comieron perdices.

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